Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.

jueves, 1 de octubre de 2026

El derecho a poder crecer en paz

 

Leo estos días montones de noticias relacionados con la crisis en Ceuta. Me indigna enormemente que los menores sufran sin comerlo ni beberlo agresiones.

Lo triste es que, por razones ideológicas, carentes de cualquier humanidad se lancen proclamas de odió a menores cuyo único delito es que el azar les haya hecho nacer de padres que no gustan a gente carente de un mínimo de empatía ante el sufrimiento ajeno.

He citado a los menores de Ceuta por estar ahora en las noticias, pero esto lleva años sucediendo. Por citar dos casos ajenos al asunto de Ceuta que me han indignado y de aspectos antagónicos citare los hijos de gente de la política como Pablo Iglesias, Irene Montero y Santiago Abascal.  

He elegido estos casos por antagónicos y por mostrar la indecencia de que un menos sea acosado desde el vientre de su madre mostrando incluso radiografías por medios de comunicación rematando los numerosos deseos de muerte a los hijos de unos y otros.

Yo no voy a negar mi antipatía absoluta hacia el ideario de Abascal, pero jamás de los jamases se me ocurriría usar sus hijos para atormentarles por el malestar que me genera su progenitor.

Yo tengo claro que el futuro adulto de nuestra sociedad se basa en el trato que damos hoy a la infancia y esta debe estar protegida entre otras cosas, del odio.

jueves, 3 de septiembre de 2026

El valor de una vida infantil

Así deberia haber estado Aylan en la playa
Esta mañana en Instagram he visto la imagen de Aylan el niño que apareció ahogado en una playa hace una década. Me acordé de la indignación del momento y que la gente solo veía lo que era, un niño ahogado.

Actualmente veo como se ha deshumanizado la vida humana. Veo niños que son juzgados por su religión u origen y veo como hay gente que se alegra incluso se alegra si ese niño es musulmán.

En algún caso se va más allá y se publican incluso ecografías por ser hijos de un político deshumanizando una infancia desde el vientre de su madre.

Yo cuando veo un menor, no veo si sus padres tienen una religión u otra, no veo si sus padres tienen una ideología u otra, no veo si han nacido en un lugar u otro pues por más que tenga antipatía por sus padres nunca olvidare que nacer no es delito y si estoy a favor de los derechos humanos, incluso para la gente que detesto, no puedo reivindicarlos incluso con más fuerza para un niño.

martes, 4 de agosto de 2026

Siempre podemos volver a un dónde, pero nunca a un cuándo

No soy muy amigo de ver fotos cuando están relacionadas con mi vida. No necesariamente tengo que aparecer yo, también son espacios y gente que han formado parte de mi vida.

Quizás sea por una frase que dice

“Siempre puedes volver a un dónde, pero nunca a un cuándo”

Por mucho que vuelvas una y otra vez a un mismo lugar, siempre será diferente ese dónde y quizás puedas tener un nuevo buen cuándo para recordar, pero el tiempo dejará el dónde y se llevará ese cuándo.

viernes, 3 de julio de 2026

El nombre de mi pueblo en corrupción en Miami


No me gustaba la serie corrupción en miami, pero era muy comentado que en los créditos de la serie aparecía el nombre “Elorrio” en el dorsal de un jugador de cesta punta.

Ese jugador era Víctor María Bereikua nacido en Elorrio en 1954 y conocido como “Letxuga Elorrio” quien llego a Estados Unidos en 1972.

Este jugador falleció en Markina un 20 de julio de 2018 a los 63 años de edad.

miércoles, 10 de junio de 2026

Cuando la pobreza da risa

 

Hace unas semanas en un supermercado vi a una persona haciendo una modesta compra. Tras ella un grupo de jóvenes se reían sin ningún disimulo de esa persona que ignoraba las risas de esos jóvenes. El motivo era unos pantalones exageradamente grandes que vestía.

Todos los datos me hacían ver que era una persona necesitada pues su compra era muy modesta consistente en un panecillo, un bote de lentejas cocinadas y una bandeja de embutido.

Su ropa o más bien harapos consistía en unas zapatillas desvencijadas, el pantalón ya nombrado y un jersey de lana muy viejo, acompañado como todo lujo con una visera, quizás para ocultar su mirada.

Ellos se reían, yo en silencio maldecía mi cobardía envuelta en pena.