Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.

miércoles, 13 de mayo de 2026

El desconocido talento propio


El otro día viendo un fragmento de la película “Menudas piezas” sale una “pelea de gallos” es decir, una competición de rimas improvisadas en la música rap. En esta pelea la actriz que hace el papel de profesora se asombra de que uno de sus alumnos a quien no se le da bien la asignatura de lengua sea capaz de ello.

Eso me lleva a pensar en algo que mantengo siempre y es un auto límite impuesto, el de creer que tenemos una inteligencia limitada y que no podemos cruzar ciertos límites.

Yo tuve en mi infancia unas pésimas notas. Me creía totalmente estúpido e incapaz de aprender algo. Tenia no solo un cierto estigma motivado por un cierto acoso escolar (eso que ahora lo llaman “Bulling”) sino una fuerte indefensión debida a que hubo profesores que me llegaron a decir que yo solo valía para dormir y comer como los cerdos, así como otros castigos y actitudes humillantes.

Eso marco mucho mi infancia y adolescencia llegando a tomar un carácter alelado, es decir no solo a parecer tonto, sino a ejercer como tal.

Sin embargo, con los años, me di cuenta, que no era nada de lo que me habían inculcado, que era capaz de aprender cosas e incluso razonarlas.

Hoy en día veo con cierta tristeza que gente que se cree que no es capaz de memorizar algo, es capaz de nombrar cientos de futbolistas, o gente que se cree con inteligencia limitada es capaz de hablar con mucha corrección y razonamiento de temas que le interesan.

Yo en mi etapa como docente he visto como mucha gente tenía un enemigo propio que era su falta de confianza en si misma. Por ello creo que muchas veces el enemigo a vencer es esa falta de confianza en uno mismo. Es cierto que hay grandes aliados en el aprendizaje y entre ellos la vocación. A veces esta falta pues a veces nos entregamos a un aprendizaje como herramienta para acceder a un empleo, pero en ese caso surge otro como es la motivación.

Yo mismo reconozco como “futbólfobo” que si ahora me tendría que dedicar al futbol me costaría horrores y sudores aprenderme una sola alineación de cualquier equipo, algo que muchos lo hacen de forma natural y sin embargo sé que mi límite para aprender algo así esta en mi falta de motivación para ello pero si de ello dependiera mi estabilidad laboral con mucho esfuerzo lograría aprenderlo.

jueves, 16 de abril de 2026

Aprendiendo a ver museos

Cuando hacemos eso que llamamos turismo, una de las actividades casi inevitables es visitar un museo. ¿Cómo estar en Madrid sin pasar por el Prado, o en París sin entrar en el Louvre? Lo mismo podría decirse de tantos otros museos, de toda índole, repartidos por el mundo.

El problema es que, al recorrerlos, solemos limitarnos a confirmar con nuestros propios ojos lo que ya hemos visto mil veces en fotografías. Nos detenemos ante las obras más famosas e ignoramos otras muchas que, aun siendo desconocidas, no son menos interesantes. Así, podemos decir que hemos visto la Gioconda, la Dama de Elche, la piedra Rosetta, el busto de Nefertiti y un largo etcétera, pero salimos sabiendo prácticamente lo mismo que al entrar.

Yo mismo he caído en ese error. Reconozco haber visitado museos de los que salía igual que entraba: sin haber aprendido nada nuevo, lanzando apenas miradas rápidas a las piezas, sin detenerme en los detalles.

Sin embargo, cuando empecé a visitar museos que realmente despertaban mi interés, como algunos etnográficos o de ciencias, mi forma de recorrerlos cambió. Empecé a detenerme, a observar con calma, a fijarme en los pequeños matices. Y también he de admitir que a veces lo he pasado mal cuando iba acompañado, porque sentía que mi ritmo ralentizaba al grupo.

Creo que en la escuela debería enseñarse a visitar museos: no solo a ir, sino a mirar. A valorar lo que se expone y a entender que una visita no debería ser un simple trámite turístico. Ese afán de decir “yo he estado en el Louvre” para dárnosla de "culturetas",  resulta vacío si salimos de allí tan ignorantes como cuando entramos.

domingo, 8 de marzo de 2026

Tolerancia, aceptación e integración

Recuerdo en los lejanos años 80 como en películas y música el machismo estaba omnipresente e incluso había humoristas como Arévalo que convirtieron el ser gangoso y homosexual en objeto cómico.

Afortunadamente todo comenzó a cambiar y poco a poco aquello que hasta entonces se consideraba “normal” de golpe y porrazo nos dimos cuenta que no lo era.

Como seres humanos que somos no pudimos cambiar nuestros sentimientos heredados de la sociedad de entonces, pero aceptamos que no estábamos en lo correcto. 

Al principio fue una especie de “apartheid” del “diferente”, es decir se le aceptaba, pero a cierta distancia.  Pero ese fue solo el comienzo, luego empezó a darse un paso más, nos empezamos a comunicar con ellos y les empezamos a ver como lo que son que no es otra cosa que iguales, pero aun quedaba el estigma de guardar distancia y que no se me vea a solas con ellos, luego salvo algún sector carca dimos un importante paso que fue integrarlos y formar parte de nuestro día a día. Hoy no hay problema quedar con un gangoso, un homosexual o un tartamudo como nunca debió haberlo.

¿Creéis que eso no podría extrapolarse a términos como la islamofobia o la xenofobia?, yo que he trabajado con extranjeros y musulmanes veo que hay un prejuicio absurdo y que nada tiene que ver

Parece me olvido del tema machismo que he citado lo primero, y lo he hecho un poco adrede y no, lo he distanciado pues si bien la relación hombre-mujer empezó a cambiar para bien, y nunca hubo ese “apartheid” social ya citado no es menos cierto que la sumisión de la mujer al hombre empezó a cambiar y reducirse, pero actualmente por desgracia, la cosa cambia y hay quien incluso se enorgullece de declararse machista.

Yo reconozco que quienes venimos de esa generación somo “convencidos” pero no “nacidos” y por ello de forma inconsciente aun atesoramos de forma inconsciente errores de aquellos tiempos.

¿Qué demonios está pasando para qué en quienes nos han acompañado desde el inicio de los tiempos se empiece un retroceso en los lentos avances que ha habido?

domingo, 8 de febrero de 2026

La complicada cesta de la compra

 

Hace unas semanas en un supermercado me toco en mi misma cola una mujer que tenia una serie de alimentos básicos como leche, pan, fideos, huevos, legumbres… es decir alimentos de primera necesidad. Como se veía que no sabia hasta donde le iba a alcanzar el dinero empezó a poner en la cesta los alimentos intercalando de vez en cuando un tetrabrik de leche. Dio orden a la cajera que cuando llegara a la cantidad de 22,35 euros si no recuerdo mal, dejara de pasar productos pues era todo lo que tenía.

Yo estaba dispuesto a pagar parte de esa compra si veía que algo se quedaba sin pagar. No hizo falta. Afortunadamente se pudo ir con su compra e incluso llevarse un tetrabrik de vino blanco como único lujo.

Una vez escuche hablar de la iniciativa “café pendiente” que consistía en dejar cafés pagados para aquellos que no pueden permitirse el lujo de pagar un café. Alguna vez pensé que eso mismo se debería hacer en los comercios donde se vendan productos de primera necesidad.

martes, 13 de enero de 2026

Navidades tristes

Aprendiendo a guarecerse de la navidad

Como saben quienes me conocen, no soy devoto de la navidad. Cierto es que no me afectan a mi estado de ánimo y mi ánimo se mantiene igual que cualquier otra fecha del año. Sin embargo, hay mucha gente a la que le supone una tortura.

No sé si será percepción mía, pero me parece que cada vez los comercios se engalanan menos, y la música navideña ya no esta tan presente.

A pesar de todo veo que a mucha gente le afecta de sobremanera. Escuche no hace mucho en la radio que al 65% de la población le afecta significativamente las navidades provocándoles estrés y ansiedad.

A modo de anécdota, al salir de un supermercado había un grupo de trabajadores descansando y comentaban lo hartos que estaban de los villancicos y que había quien tenía la baja por depresión. Yo de trabajar en esas condiciones, estaría en ese caso.

Por citar algo positivo, quiero decir que prefiero los villancicos al reguetón. Reconozco no haber entrado en algún sitio por sonar esa música que tortura mis oídos.