Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.
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lunes, 11 de agosto de 2025

Extranjeros que nos imponen sus costumbres (No es lo que parece)

Hacer turismo no es viajar
El otro día yendo por el pueblo vi como gente extranjera recién llegada nos impone sus costumbres. Vi restaurantes con sus menús en sus lenguas nativas y también comercios con lenguas extranjeras. Lo único malo es que esos extranjeros se les llama turista y sus costumbres las aceptamos de muy buen grado, aunque pongamos todo tipo de comercios con nombres ingleses y todo tipo de cartelería en lengua británica.

Esta muy, pero que muy bien saber inglés y se debe estar orgulloso de saberlo, pero mucho mejor esta saber cuándo usarla. Si ellos traen su presencia, ¿Qué menos que ofrecerle nuestra esencia y no convertir esto en una cutre copia de sus modus vivendi? ¿De qué sirve ir a un lugar y no haber visto nada de lo genuino del sitio y si un acomodamiento al lugar de procedencia?

Cuando me preguntan por la diferencia entre viajero y turista, siempre digo, que el viajero se adapta al lugar y el turista busca que el lugar se adapte a él.

Conmigo que no cuenten para esas bufonadas.  

martes, 27 de agosto de 2024

La vaca y el turismo

 

Cartel sobre el turismo en Canarias

Un día, hace varios años leí la parábola de la vaca.

Un maestro paseaba con su discípulo cuando, de repente, vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió visitarlo.

Durante la caminata, le comentó a su discípulo que era muy importante realizar visitas, conocer personas y aprovechar las oportunidades de aprendizaje que te brinda la vida.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio. Allí vivían una pareja y sus tres hijos. La casa era de madera, todos iban descalzos y sus ropas estaban sucias y rasgadas.

Entonces se aproximó al padre de familia y le preguntó:

«En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni comercio posible. ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?»

El señor respondió:

«Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte de la leche la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina. Con la otra parte hacemos queso, yogur y demás para nuestro consumo. Así es como sobrevivimos».

El maestro agradeció la información y contempló el lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.

En medio del camino, se dirigió a su discípulo y le ordenó:

«Coge la vaca de esta familia, llévala a aquel precipicio y empújala al barranco».

El discípulo se quedó perplejo y le preguntó al maestro el motivo de tan drástica decisión, pues esa vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro no pronunció una palabra, por lo que el discípulo fue a cumplir la orden.

De esta forma, empujó a la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del discípulo durante años…

Un día, el discípulo, agobiado por la culpa de haber matado a la vaca, decidió visitar a aquella pobre familia para contarles todo lo sucedido, pedirles perdón y ayudarles en lo posible.

Y así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy cambiado, ya no había un atisbo de pobreza. Todo lo contrario, pues los árboles estaban floridos, todo estaba muy limpio,…

Ya no había una vieja casa de madera, sino una enorme casa de piedra, con todo tipo de lujos. Incluso los niños, que antes estaban tristes y vestían ropas sucias y rotas, ahora estaban alegres y llevaban finas prendas.

El discípulo se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, por lo que aceleró el paso. Al llegar a su destino, fue recibido por un señor muy simpático. El discípulo preguntó por la familia que vivía allí hacía unos 3 o 4 años. El señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el discípulo entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó años atrás con su maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca):

«¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar su vida de una manera tan increíble?»

El señor, entusiasmado, le respondió:

«Nosotros teníamos una vaca que se cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que usted puede ver ahora mismo».

Una de esas vacas que conozco muy de cerca es el turismo. Escucho en la radio que en Baleares aumenta la pobreza con el turismo o el demoledor informe de la intersindical canaria que vincula el turismo a la pobreza.

https://intersindicalcanariasalud.org/a-mas-turismo-mas-pobreza-mas-precariedad-mas-desigualdad-y-mas-exclusion/

No olvidemos que la mayoría de las comunidades turísticas como Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia o Andalucía por citar esas comunidades peninsulares que no están muy boyantes que digamos a pesar de su masivo turismo.

¿Seguro que el turismo es un gran invento como decía el título de una película?

domingo, 27 de febrero de 2022

Sobre el turismo (una vez más)

 

Una de las numerosas pintadas antituristas

Lo reconozco, sufro turismofobia. Detesto la palabra turista y siento un cierto placer por considerarme un “enfermo” de esta “dolencia” antes de que se empezara a expandir este sentimiento de desafecto a eso del “turismo”. Quizás sea por la mala suerte de haber pasado más años de los que me hubiera gustado en un pueblo turístico. 

Actualmente veo con cierta pena que una feria que estoy muy ilusionado de acudir le han puesto esta descripción “primera feria internacional de turismo mitológico y legendario”.

Algunos me dicen, pero ¿Tu no viajas?, ¿Te quedas siempre en casa? Y un largo argumentario repetitivo. 

Voy a intentar contestar a esto de forma que se entienda empezando con un ejemplo.

Recuerdo hace muchos años cuando un amigo de los animales dijo que detestaba el termino “mascota” pues era un termino que hacia un uso comercial del animal y prefería el término animal de compañía. 

Eso mismo me pasa con el turismo, que me parece un término comercial que difiere de un término muchísimo más enriquecedor que es viajar. 

¿Diferencias? 

Pues diré que hay muchas, muchísimas, demasiadas, tantas que podría escribir páginas y páginas poniendo mis objeciones a ese término de turismo.

Mis dos puntos principales entre el termino turismo y viajar es que el turista busca que el lugar se adapte a el buscando lugares de ocio, alojamientos cómodos y un largo etc. mientras que el viajero se adapta al lugar, no importándole hacer esfuerzos si el lugar al que va considera que merece la pena. 

La otra diferencia es que en el turista se percibe un cierto “coleccionismo” de lugares, restregándole a la gente por los morros que ha estado en tal o cual lugar mientras el viajero habla con el mismo afecto de un lugar que esta a pocos metros de su domicilio como del lugar más exótico que haya estado. 

El primero simplemente satisface esa idea que nos han metido de la necesidad de hacer turismo y va a hacer lo que todo el mundo hace y va a destinos ya de sobra machacados mientras el segundo va a saciar su necesidad de conocer, sentir, ver, etc. 

Creo que fue Arturo Pérez Reverte (igual me equivoco) quien dijo que había estado numerosas veces en Paris y jamás vio la torre Eiffel. Este ejemplo marca muy bien la diferencia de prioridades entre un turista y un viajero. 

Ahora vayamos al otro tema, al económico. Un argumento usado por los turistas es “el dinero que dejan” e incluso pretenden que la gente del lugar les rinda cierta pleitesía por “sus dineros”. Bueno diré, es cierto que beneficia a algunos negocios esto es indudable pero también diré que ese dinero la mayoría de vecinos en muchos casos no ve ni un miserable céntimo y tiene que cargar con un montón de problemas derivados que expondré algunos a continuación. 

  1. Creación de empleo precario y de mala calidad que incluso algunos pretenden traer trabajadores de otros paises por el desinteres que genera.
  2. Destrucción de formas de vida tradicionales convirtiéndose tierras de cultivo o de pastos en tierra hormigonada al igual que mucha zona verde, llegando a afectar incluso a tareas “ruidosas” para el turista como el cantar de los gallos o el ordeño de vacas. 
  3. Encarecimiento de la vida. Tanto vivienda como alimentación. Esto hace que gente nacida y criada en el pueblo tenga que “exiliarse” pues no se puede permitir el lujo de vivir en el municipio que les acuno. 
  4. Carencia de comercios esenciales en favor de negocios destinados al turismo. 
  5. Escasez de medios de transporte pues la población asentada esta limitado su crecimiento por ser el turismo algo temporal y no es rentable poner medios de transporte para “cuatro gatos”
  6. Ruidos, suciedad, vandalismo… 

Además de una política de reparto de dinero injusta pues edificios vacíos todo el año son un problema pues salvo el IBI no generan ningún beneficio y si una distribución injusta de impuestos pues los dineros se reparten en función de la población y pueblos que multiplican su población por diez, veinte e incluso más tienen que sufragar sus vecinos parte de esa carencia económica. Por no hablar de carencias de mantenimiento como una explosión de gas que ocurrió debido a que al no residir gente y por tanto no realizarse mantenimiento cuando era necesario se produjo una brutal explosión en un edificio. 

Ahora la moda es llamarnos "xenófobos" pero no lo somos en cuanto no criticamos iuna procedencia,  sino una actitud nefasta.

Aseguro que podría hablar más y más del tema, pero por no aburrir lo dejo aquí pues creo que ya queda claro el porque el motivo de mi turismofobia y la conveniencia de cambiar el arquetipo turista por el arquetipo viajero mucho más respetuoso y beneficioso aunque no deje tanto dinero en los bolsillos de algun@s. 

Me despido recomendando a pesar de la descripción que se visite la feria zamorana. Nuestras culturas no podemos dejarlas morir. 


 

lunes, 21 de septiembre de 2020

La turismofobia y la xenofobia

Hoy he escuchado de nuevo un argumento de esos que los compran mucha gente pero que no tiene ni pies ni cabeza y se trata de que la turismofobia es hermana de la xenofobia. Nada más lejos de la realidad.

No voy a negar que yo entro en el grupo de personas que no nos gusta ni un pelo el turismo de masas, pero también diré que soy una persona que critica muy duramente la xenofobia y el racismo y no considero ni la más mínima contradicción entre ello porque hay una diferencia fundamental que no vamos contra las personas como tales, sino que vamos con un modelo de economía que consideramos perjudicial en muchos aspectos.

Criticamos la especulación en la vivienda, el encarecimiento en la vida, la destrucción de zonas verdes, la escasez de tiendas que nos abastezcan de bienes que tenemos que ir a otros pueblos a comprar ya que en los pueblos turísticos se preocupan de los comercios que vienen bien al turismo, el empleo precario y/o temporal, el gasto de recursos económicos en uso de unos pocos, la alteración del modo de vida, la destrucción de zonas verdes, el aumento de conflictos.

¿Alguien entendería que un pueblo tenga que cambiar su tranquilidad, su modo de vida, sus precios más o menos asequibles en beneficio de unos pocos y encima estar contentos?

Conozco pueblos donde la ganadería sufre porque olores les molestan, las boñigas les molestan, los insectos les molestan, y se prohíbe hasta abonar los campos en ciertas épocas para no molestar al turismo. ¿Alguien aceptaría eso? Pues eso ha pasado y sigue pasando pues hasta los gallos se convierten en enemigos del turismo.

No, no criticamos el origen de las personas, y cualquiera es bienvenido cada vez que venga a algo diferente que “a darnos de comer” o “a dejar su dinero” dos de las frases que más tenemos que aguantar.

Ya se sabe que el turismo tiene cuatro fases y las primera no es cierta del todo .

  1. Se vive del turismo (Una minoría de vecinos)
  2. Se vive con el turismo
  3. Se vive para el turismo
  4. Se vive contra el turismo


Si yo soy turismófobo y no me duelen prendas decirlo. Soy turismófobo porque quiero lo mejor para el lugar donde habito y el turismo y los males que trae emparejados.

Además, ahora me alegro que ya no estoy tan solo. Hace no demasiado tiempo encontrar referencias al rechazo al turismo era una tarde ardua y ya hay muchas referencias en internet de que el turismo no es ese gran invento que decía una película.


sábado, 11 de julio de 2015

El turismo y yo


Una pintada anti turista.
Mucho se habla de mi aversión al turismo y es cierto, soy contrario al turismo.

Desconozco el motivo y si es algo puntual o algo premeditado pero afortunadamente en la Cadena SER se ha establecido varios debates donde se trata el tema turismo mostrando no solo la cara de “fuente de ingresos” sino también la cara menos amable.  Esto a los que cuestionamos el turismo que nos sentimos incomprendidos después de que todos los medios alaben el turismo y la gente de la calle no tenga una mínima visión critica más allá de creer a pies juntillas lo que dicen los medios de lo maravilloso que es el turismo ha supuesto un buen apoyo moral. Incluso ves un cambio dialectico pues muchos dedicados al sector turistico hablan ya de un “turismo sostenible” están cambiando su discurso y optan por un “turismo responsable”

Yo en el tema turismo veo varios frentes.

El primer frente es el personal que tiene dos vertientes. La romántica y el postureo. La romántica es mi gusto por las cosas de “antes” Me gusta que las cosas que se quedan pegadas en mis retinas no cambien. Soy muy apegado a los viejos paisajes y cuando esto me lo alteran es como si me hubieran robado una parte de mi vida.  Otra es mi gusto por la vida tranquila, me gustan los pueblos pequeños, poca gente y que la naturaleza este por doquier. En ambos casos reconozco no tener razón. El empeño de una persona por mantener desde puntos de vista románticos de su vida, no puede estar por encima del bien colectivo. 

Luego esta mi lado de “postureo”, el lado “chinche y tocapelotas” , que muchos no entienden mi forma de bromear, esa parte que se alegra cuando llueve o dice cosas a favor de medusas en las playas o tiburones aunque reconozco que en el segundo caso me gusta por mi afición a ver animales, no para que se merienden a un surfista. En ambos casos tanto la fauna que pueda haber en las aguas o el exceso de lluvia es un problema climático serio que no viene bien a nadie, aunque reconozco mi afición a las buenas tormentas y a las bajas temperaturas especialmente a las noches. Este lado chinche poca gente lo ha llegado a entender.

Otro frente es el lado cultural, un enfrentamiento entre la cultura viajera y la cultura turística. Cuando me preguntan la diferencia entre una y otra suelo decir que la cultura viajera se adapta al lugar y la cultura turística busca que el lugar se adapte a él. Tuve una época en la que visite numerosos lugares. En el autobús que viajaba me di cuenta que había dos tipos de pasajeros dándome cuenta de esta realidad. Había quienes usaban el turismo como un “coleccionismo de lugares” donde lo importante era restregar al otro lo “guay” que eras por haber estado en lugares lejanos y exóticos y quienes hablaban con el mismo interés de un lugar que distaba miles de kilómetros de uno que estaba junto a la puerta de casa.

Por ultimo esta el “económico-social” donde en algunos lugares es de tal gravedad que echan a poblaciones de su lugar de vida para poder construir servicios para el turismo o les privan de cosas primordiales como el agua para que los complejos turísticos no les falte. A nivel más cercano también tenemos problemas. Hay lugares de la costa más “cálida” donde ha habido problemas de desescolarización temprana  debido a que muchos jóvenes han visto como una salida rápida el meterse a trabajar en la construcción o en la hostelería.

El otro día escuchando a Miquel Puig que ha escrito un libro sobre el tema económico donde también analiza el tema turístico, lo analiza desde una perspectiva muy dura. Advierte de que se generan puestos de trabajo gracias al turismo pero no empleo de calidad. Se generan puestos de trabajo que gente con buena preparación no son admitidos y se opta por gente de desescolarización temprana o por gente venida de otros países.

Por otra parte criticas que he hecho siempre también las he escuchado a vecinos de otros pueblos en diferentes programas de radio. Ayer mismo una compañera de trabajo que vivió en mi mismo pueblo dice que no la gusta nuestro municipio. Que el verano era un infierno para ella. Conozco también quien se larga del pueblo en verano porque no lo soporta y prefiere ir a practicar surf a playas francesas.

Volviendo al tema radio y voces escuchadas a vecinos y alcaldes de pueblos turísticos comparten quejas comunes conmigo. Esta misma semana en la SER he escuchado a gente quejándose de la especulación, las casas vacías que apenas generan beneficios mas allá del IBI y si gastos. La expulsión de la gente de toda la vida que es sustituida por gente de un nivel económico superior, la desaparición de zonas verdes, la carestía de la vida que desplaza a los vecinos a comprar a otros pueblos. Empleo temporal que no se mantiene más allá del verano, etc.

Por ultimo decir algo que mucha gente no tiene en cuenta. Las casas vacías muchas veces carecen de mantenimientos adecuados lo que puede ser peligroso. Por poner un ejemplo, las revisiones del gas muchas veces no se hacen por encontrarse siempre el propietario fuera  e ilocalizable. En alguna ocasión ha habido sustos por ellos. Mítica fue la explosión que hubo en Laredo hace algunos años por este motivo.

Yo digo no al turismo, al menos no a esta forma de entender el turismo, donde se dan cifras económicas que poco o nada me afectan y donde solo noto desventajas.