Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.
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martes, 13 de enero de 2026

Navidades tristes

Aprendiendo a guarecerse de la navidad

Como saben quienes me conocen, no soy devoto de la navidad. Cierto es que no me afectan a mi estado de ánimo y mi ánimo se mantiene igual que cualquier otra fecha del año. Sin embargo, hay mucha gente a la que le supone una tortura.

No sé si será percepción mía, pero me parece que cada vez los comercios se engalanan menos, y la música navideña ya no esta tan presente.

A pesar de todo veo que a mucha gente le afecta de sobremanera. Escuche no hace mucho en la radio que al 65% de la población le afecta significativamente las navidades provocándoles estrés y ansiedad.

A modo de anécdota, al salir de un supermercado había un grupo de trabajadores descansando y comentaban lo hartos que estaban de los villancicos y que había quien tenía la baja por depresión. Yo de trabajar en esas condiciones, estaría en ese caso.

Por citar algo positivo, quiero decir que prefiero los villancicos al reguetón. Reconozco no haber entrado en algún sitio por sonar esa música que tortura mis oídos.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Un regalo de hace unos años

 

Hoy el Facebook me recuerda que hace ocho años me regalaron una reproducción de la estela cántabra de Barros, cuya imagen se usa como símbolo identitario de Cantabria. Yo soy vasco y vasquista pero a pesar de todo me dijo “tu eres tan cántabro como yo”. No se si el regalo fue la estela o esas palabras.

domingo, 10 de julio de 2022

La infancia y la patria de las personas

 

La patria de una persona es su infancia, decía Pio Baroja en su novela “Las inquietudes de Shanti Andia” que fue donde aprendí esa frase de Rainer Maria Rilke y creo que nunca pudo estar más acertado.

Yo digo que tengo tres patrias dos que quiero mucho y una que “nos llevamos bien”

La primera patria es la más bonita pues es la misma que la patria de Baroja. La infancia, ese mundo mágico del que nos sentimos destierro cuando a nuestra biología le da por crecer e incluso a veces por “madurar”. Ese destierro empieza entre prados asfaltados, casas derribadas, personas que nos dejaron, productos que fueron tesoros de la infancia que ya no se fabrican o comercializan (dulces, juguetes, baratijas, publicaciones) y que en caso de que se fabriquen o comercialicen de nuevo un mal bloqueo mental nos impediría disfrutar con ellos y eso que este patriotismo de la infancia crece con la edad.

La segunda patria es la del romanticismo, de tierras verdes, húmedas y cielos grises. Una patria que no tiene más fronteras que un color. Una patria donde mi apego esta a un paisaje y un clima y no a unas fronteras y un mapa.

Por último, la última con la que me llevo bien que es mi tierra vasca. Sé que mi postura es algo contradictoria con mis dos patrias anteriores, pero en cierta manera tiene que ver con la primera. La tierra que pise en mi infancia y juventud, no deja de ser la tierra donde tengo ese montón de sentimientos que me atan a ella. Esas vivencias de ser la tierra donde jugué, donde tuve las personas que marcaron mi vida, donde me enamoré por primera vez, donde recorrí montones de calles, prados y caminos.

Sin embargo, soy “patriota” de mi infancia, hoy en día enterrada en asfalto, desperdigada en esos rincones del olvido que llaman cementerios y a veces surgiendo algún fantasma entre libros, o electrónicamente en páginas del ciber espacio como Wallapop, Toda colección o alguna página nostálgica dedicada a quienes fuimos a EGB.

Luego alguien estúpidamente decide que la patria es un himno, una bandera y ser mejor que otro al que hay que mirar con superioridad por no tener un azar que haya determinado nacer en un sitio y no en otro y tras una bandera comienzan los conflictos. Por eso cada vez que veo a alguien con la bandera me viene a la mente esa frase simplona y surgida posiblemente sin mucha reflexión pero no por ello sin razón de “un patriota, un idiota”

domingo, 15 de agosto de 2021

De envidiosos y presumidos


Uno de los males que agitan este mundo es la envidia y en este caso no me voy a referir a la envidia ante la felicidad de otros, éxitos u otros bienes intangibles sino a la envidia material como puede ser hacia un coche o unas prendas de vestir por citar dos ejemplos comunes. La envidia es un mal sentimiento que hace sentirse inferior a otro. Sin embargo, se juzga al envidioso y se excluye al presumido cuyo cometido en la vida es tratar de mostrar su poderío tratando de ser envidiado. Nadie parece advertir que una personalidad y otra sufren del mismo mal que es inseguridad en sí mismo y el que necesita ser envidiado es el primero que envidia cuando algo que desea se escapa de su alcance.

domingo, 25 de octubre de 2020

Troleando

Me resulta curioso mirar hacia atrás y ver lo que he evolucionado ante la tranquilidad de llevar ahora una buena vida. Antes no soportaba el insulto de ninguna manera y era capaz de entrar como un toro Mihura por la más mínima tontería.

Actualmente hay una persona que no pierde oportunidad para lanzar mierda sobre mí en redes sociales y que destila un odio patológico y yo ahora no solo no me importa sino que me entretiene. No hace mucho le hubiera bloqueado y ahora cuando me dice algo sonrió de que veo que he conseguido mi objetivo de ponerle de los nervios.

En su santa cruzada contra los comunistas no puede permanecer callado cuando dejó escapar algo de mi pensamiento rojillo así que no solo me gusta dejar escapar mis ideas rojillas, sino que a veces sabiendo que va saltar exagero un poco y digo alguna cosa un poco disparatada o subida para que le lleven los demonios, como así es. Él se ríe y yo también. Pena que no haya aprendido antes el arte del troleo…

Hoy mismo un colega me decía en whatssapp que como le aguantaba y no solo le aguanto bien, sino que disfruto con sus rabietas.