Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.
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domingo, 23 de octubre de 2022

La infancia y el gen codicioso de la naturaleza humana


Recuerdo en mi más lejana niñez como escuche hablar de la lavadora automática. Yo no sabia que era eso y le pregunte a mi madre que si su lavadora era automática y me dijo que no. Le pregunte porque no compraba una y me dijo que costaba mucho dinero. Entonces me dio por pensar con mi lógica infantil y al cabo de un rato le dije a mi madre:

 - De mayor voy a hacer lavadoras automáticas y las voy a vender muy baratas.

Mi madre me dijo que eso estaba muy bien. Al cabo de un rato volví y le dije:

- ¿Una peseta es barata? (0,6 céntimos de euro aproximadamente)

Mi madre me dijo que baratísima, así que le volvía dar al coco y volví repetidas veces a preguntar si dos pesetas era barato, cinco pesetas era barato, y así repetidas veces para saber cómo ganar más “siendo barato”.

Hoy en día me acuerdo de esa infantil anécdota y veo como en la humanidad nace con un gen de codicia. ¿Podremos erradicarlo algún día?

Sueño poque así sea.

sábado, 3 de octubre de 2020

El trastero

Una camiseta con un cuarto de siglo
de vida que sigo usando
Estos días he pasado varias veces delante de una lonja usada como garaje y trastero que pone “Se vende o se alquila” y viendo lo reducidas de las dimensiones de mi casa he pensado que si pudiera alquilarla o comprarla lo haría. Luego he pensado que quizás el problema no es falta de espació sino sobra de cosas y he empezado a pensar que los trasteros en realidad son cementerios de cosas donde las cosas que un día vemos que nos estorban las aparcamos allí pensando que en un futuro las usaremos y ese futuro no llega nunca para terminar con ese “trasto” regalado, malvendido o en la basura.
Pienso en las numerosas familias de mi infancia que solían ser de dos, tres e incluso cuatro hijos en la mayoría de los casos y se criaban en pisos como el mío y nunca se consideraba que faltaba espacio, quizás era porque en esa época la gente no veia que le faltaban cosas, sino que no necesitaba. Hoy me doy cuenta que llevo una camiseta de manga larga que me la he puesto por eso del frio que tiene el cuarto de siglo como mínimo y está perfectamente usable. ¿Qué tiene de malo ponerse año tras año una misma prenda si esta está en buen uso?

Quizás sean los muchos años de necesidad que he pasado pero cada vez entiendo mejor la frase “La felicidad no está en tener, sino en no necesitar” y por ello cada vez sueño con menos cosas y me frustra menos el no tener.

Yo actualmente solo aspiro a ser feliz y que tenga mis necesidades básicas de un plato de comida, un techo y ropa cubiertas, sin importarme si la comida es más o menos lujos, si el techo es de una cabaña o de una mansión y si la ropa es de “Dolce Gabanna” o de “Vitorio y los chinos” y afortunadamente puedo decir que lo estoy consiguiendo.

 

viernes, 21 de julio de 2017

No seas tonto

Tonto pero feliz
A menudo he escuchado la frase “No seas tonto”

La última vez ayer cuando decidí vender mi coche por el mismo precio de tasación del concesionario.  Cierto es que el concesionario iba a hacer negocio con mi coche y el precio de reventa se iba a duplicar o incluso mas, quien sabe. Y por ello me decían que lo vendiera por mi cuenta y ganara algún eurillo.

Sin embargo decidí ofrecerlo a gente de confianza y amigos. Al final se lo ha quedado una chica y el precio de venta para mí ha sido muy valioso, porque no solo cobro en metálico, sino una persona que necesitaba un coche bueno y barato ha sido feliz por comprarlo.

No cambio una cara de felicidad por unos euros más en mi cuenta bancaria. Prefiero lo primero.

Todavía me acuerdo cuando una ONG decía:

“Después de mucho tiempo luchando contra enfermedades, nos hemos dado cuenta que lo mas contagioso es la sonrisa”

Que siga ese contagio. Yo seré tonto, pero feliz de ver a una persona feliz aunque sea un instante.

jueves, 11 de mayo de 2017

Los "Losers" (En inglis pitinglis que mola más)

Gran frase de Gabriel García Márquez
Hoy el Facebook me recuerda este texto del año 2012 donde un usuario escribio esto

Lo que acaba de ocurrir en Mercadona es terrible e ilustra muy bien el estado de las cosas:

en las colas un hombre de mediana edad, sin mala pinta, un padre de familia, con su carrito verde pequeño con dos cartones de leche y varios paquetes de pasta, suplicando por favor una ayuda para pagar unos productos de primera necesidad, no más de cuatro euros seguro. Se me para el corazón ante una situación tan humillante, un hombre hecho y derecho pidiendo para llevar dos bolsitas de macarrones, tomate y leche a su casa. Le comento a los de mi alrededor que si ponemos 50 céntimos cada uno el hombre podrá pagar la cuenta y sus hijos al menos comerán unos días. Hacen como que no existo hasta que digo un me cago en Dios a viva voz y como puedo, intento explicar que esto nos puede pasar a cualquier de nosotros cualquier día. Más silencio. Tan solo una viejita (de las que habrá pasado hambre en la posguerra) y sin decir nada, colabora con un euro, yo pongo tres. El hombre, avergonzado, coge el dinero. Más silencio incómodo en las colas y en las cajas.

Es la victoria de la ideología dominante: no hay pobres, hay "loosers", perdedores.... Inadaptados que no aprovecharon las oportunidades que la mano invisible del mercado puso a su alcance. La pobreza ya no tiene una explicación social y política; responde a la pereza o incompetencia del sujeto. Y nos lo hemos comido con patatas mientras veíamos Sálvame y celebrábamos la victoria de España en el mundial.

lunes, 13 de junio de 2016

Pobre y con móvil

Algunos ven así a los pobres
El viernes ví un mendigo hablando por móvil, ante esto escucho como una mujer ante su acompañante hace un comentario de desaprobación por pedir y tener móvil. Una vez más me sorprende la ignorancia de la gente.

Yo he entregado un móvil viejo a una persona que vive de la mendicidad. Lo hice porque entiendo que para ellos es una necesidad tener móvil. Como personas que son, tienen necesidades, y más en esas situaciones de desamparo. Un móvil en manos de un mendigo puede servir para que a veces tengan una voz amiga a quien escuchar, que sean localizados en caso de que haya algún tipo de empleo para cubrir (También los hay que no se rinden para trabajar), la posibilidad de sui les pasa algo, bien tienen alguna enfermedad o algún miserable les agrede por ser mendigos pidan ayuda, etc., etc., etc.

Queremos ver al pobre con “uniforme de pobre” y ellos lo saben. En más de una ocasión se han sorprendido gente que les ha ofrecido ropa y no la han aceptado porque “con esa ropa no puedo pedir”, o incluso ropa nueva de sobras de comercios les ha costado algún disgusto pues se les ha entregado con alarmas sin desactivar.

Por favor no juzguemos tan fácilmente.

martes, 24 de mayo de 2016

Fábula de Toby, un perro agresivo

Esta fábula está basada en una charla “filosófica” que tuve ayer.  Se le puede sacar infinidad de lecturas y por ello a aplicarlo a muchos casos incluso a nivel individual. Me ha recordado a la frase “educar al niño y no castigareis al hombre” y en este caso “tratad bien al perro y no morderá al hombre”. Como fábula, hay que entender que en realidad los animales no hay que tratarles como tales, sino intentar aprender su “moraleja”

Toby era un cachorro que vivía con los Gutiérrez, llego unas navidades y fue la alegría de las fiestas. Días mas tardes cuando se apagaron las luces del árbol y volvió la rutina Toby pasó a ser un elemento decorativo en el mejor de los casos recibía una caricia cuando a la mañana movía el rabo al levantarse y una fuente de discusiones cuando la climatología de aquel mes de enero no invitaba a sacarle a su necesario paseo.  Poco a poco Toby empezó a ser un estorbo llevándose regañinas frecuentemente,  a veces tan solo por apoyar una apta pidiendo un poco de atención.

Un mes de marzo se decidió que Toby debía salir de la casa. Dejaba pelos, olía y además un día rompió un jarrón así que se construyo un vallado en el jardín se puso una chabola y allí se “aparco” a Toby las 24 horas del día los 365 días del año a veces incluso olvidándose de sus necesidades más básicas como alimentarle.

Toby ladraba, era su manera de dejar escapar su lastima, pues sabía que a veces se acercarían donde él a reñirle o incluso a golpearle, pero al menos esas riñas y esos golpes servían para mantener un mínimo contacto con quien fue su familia.

Toby empezó a volverse loco, empezó a morder con rabia los barrotes de su jaula, a dar vueltas incesantemente sobre sí mismo, y una vez cuando el señor Gutiérrez  metió la mano en la jaula para tirarle un mendrugo de pan , Toby le mordió. Toby fue severamente golpeado por ello, toda la familia decidió que lo mejor era librarse de un perro peligroso, Toby ajeno a ese debate se lamia sus magulladuras...

FIN

¿Cuántos Tobys hay en el mundo? Yo veo muchos, toxicómanos, delincuentes, solitarios, gente perteneciente a una “etnia maldita”, etc., etc., etc.  Nos lamentamos de sus mordiscos, pero nadie se preocupo de crear un clima para que no mordiera. Nadie entendio que nadie nacio violento, le hicieron violento.

lunes, 4 de enero de 2016

Obreros vs obreros

¿Llegaremos a esto?
Una cosa que llevo años observando es la poca conciencia que tenemos de ser obreros, y la poca empatía con otros obreros. Un ejemplo de esto es ir un domingo de esos “especiales” donde los trabajadores de comercio tienen que ir de mala gana a trabajar y ver que el centro comercial está lleno de gente  a reventar como puede observar ayer mismo.

Continuamente nos quejamos de lo mal que vivimos, de que cada día tenemos menos derechos y que los sueldos son cada vez más bajos, pero por otra parte la pasividad e incluso a veces incluso criticar a quien sale de esa pasividad es lo que se siente y se palpa entre la gente trabajadora.

Desahogamos nuestra rabia en la barra de un bar, escribiendo post incendiarios en internet, pero luego nos contradecimos con  excesos de buenrollismo ante hechos como el puñetazo a Rajoy que están a años luz de otras muchas tropelías a las que no prestamos atención.

Recuerdo en mi infancia que la huelga estaba a la orden del día, y no solo se hacía huelga por cosas que nos podían afectar en primera persona, muchas de ellas eran incluso solidarias con un compañero despedido.  Un empresario tenía que andarse con pies de plomo, pues muchas veces el cometer un exceso traía tras de sí una respuesta obrera de malas consecuencias, incluso a veces había huelgas en empresas en solidaridad con obreros de otras empresas.

También había acciones que cometían nuestros abuelos que este buenrollismo está destrozando. Por un lado el apoyo y solidaridad con los huelguistas pero por otro lado ea presion a quienes no secundaban una huelga. Acciones como echar maíz al paso de quienes no hacían huelga, el meter gallinas por las ventanas de las fabricas o incluso a que si entraban en un comercio o bar la gente se eles apartara o incluso se les negara a servirles hizo con esas medidas tan “bárbaras” y “radicales” de nuestros abuelos, que consiguiéramos los derechos que hoy en día alegremente hemos regalado gracias al “power flower”.

Ahora no sentimos que los problemas de un obrero son nuestros problemas y no nos importa ir un domingo a comprar, ni nos importa si una fábrica está mal, aunque tarde o temprano los operarios de esa fábrica y gente que depende de ella por sus condiciones de precariedad dejen de consumir arrastrando posiblemente en su caída a cualquiera de que aun conserve un empleo.

Luego está la eterna pregunta justificación de la pasividad. ¿Por qué voy a pelear por los derechos de una empresa ajena si nadie me ayudo cuando la mía estaba mal? Pues quizás por eso mismo, porque necesitamos romper ese círculo vicioso y entender que dé el futuro prospero de cualquiera depende nuestra prosperidad aunque cueste entenderlo.

Hoy es tragar con todo y tal vez si mañana vuelve el látigo aun así seguiremos justificando y tragando con todo. Prefiero a los “salvajes” de mis abuelos que a los “diplomáticos” de hoy en día. Lo siento.