Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.
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miércoles, 10 de junio de 2026

Cuando la pobreza da risa

 

Hace unas semanas en un supermercado vi a una persona haciendo una modesta compra. Tras ella un grupo de jóvenes se reían sin ningún disimulo de esa persona que ignoraba las risas de esos jóvenes. El motivo era unos pantalones exageradamente grandes que vestía.

Todos los datos me hacían ver que era una persona necesitada pues su compra era muy modesta consistente en un panecillo, un bote de lentejas cocinadas y una bandeja de embutido.

Su ropa o más bien harapos consistía en unas zapatillas desvencijadas, el pantalón ya nombrado y un jersey de lana muy viejo, acompañado como todo lujo con una visera, quizás para ocultar su mirada.

Ellos se reían, yo en silencio maldecía mi cobardía envuelta en pena.

domingo, 8 de febrero de 2026

La complicada cesta de la compra

 

Hace unas semanas en un supermercado me toco en mi misma cola una mujer que tenia una serie de alimentos básicos como leche, pan, fideos, huevos, legumbres… es decir alimentos de primera necesidad. Como se veía que no sabia hasta donde le iba a alcanzar el dinero empezó a poner en la cesta los alimentos intercalando de vez en cuando un tetrabrik de leche. Dio orden a la cajera que cuando llegara a la cantidad de 22,35 euros si no recuerdo mal, dejara de pasar productos pues era todo lo que tenía.

Yo estaba dispuesto a pagar parte de esa compra si veía que algo se quedaba sin pagar. No hizo falta. Afortunadamente se pudo ir con su compra e incluso llevarse un tetrabrik de vino blanco como único lujo.

Una vez escuche hablar de la iniciativa “café pendiente” que consistía en dejar cafés pagados para aquellos que no pueden permitirse el lujo de pagar un café. Alguna vez pensé que eso mismo se debería hacer en los comercios donde se vendan productos de primera necesidad.

martes, 27 de agosto de 2024

La vaca y el turismo

 

Cartel sobre el turismo en Canarias

Un día, hace varios años leí la parábola de la vaca.

Un maestro paseaba con su discípulo cuando, de repente, vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió visitarlo.

Durante la caminata, le comentó a su discípulo que era muy importante realizar visitas, conocer personas y aprovechar las oportunidades de aprendizaje que te brinda la vida.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio. Allí vivían una pareja y sus tres hijos. La casa era de madera, todos iban descalzos y sus ropas estaban sucias y rasgadas.

Entonces se aproximó al padre de familia y le preguntó:

«En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni comercio posible. ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?»

El señor respondió:

«Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte de la leche la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina. Con la otra parte hacemos queso, yogur y demás para nuestro consumo. Así es como sobrevivimos».

El maestro agradeció la información y contempló el lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.

En medio del camino, se dirigió a su discípulo y le ordenó:

«Coge la vaca de esta familia, llévala a aquel precipicio y empújala al barranco».

El discípulo se quedó perplejo y le preguntó al maestro el motivo de tan drástica decisión, pues esa vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro no pronunció una palabra, por lo que el discípulo fue a cumplir la orden.

De esta forma, empujó a la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del discípulo durante años…

Un día, el discípulo, agobiado por la culpa de haber matado a la vaca, decidió visitar a aquella pobre familia para contarles todo lo sucedido, pedirles perdón y ayudarles en lo posible.

Y así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy cambiado, ya no había un atisbo de pobreza. Todo lo contrario, pues los árboles estaban floridos, todo estaba muy limpio,…

Ya no había una vieja casa de madera, sino una enorme casa de piedra, con todo tipo de lujos. Incluso los niños, que antes estaban tristes y vestían ropas sucias y rotas, ahora estaban alegres y llevaban finas prendas.

El discípulo se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, por lo que aceleró el paso. Al llegar a su destino, fue recibido por un señor muy simpático. El discípulo preguntó por la familia que vivía allí hacía unos 3 o 4 años. El señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el discípulo entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó años atrás con su maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca):

«¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar su vida de una manera tan increíble?»

El señor, entusiasmado, le respondió:

«Nosotros teníamos una vaca que se cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que usted puede ver ahora mismo».

Una de esas vacas que conozco muy de cerca es el turismo. Escucho en la radio que en Baleares aumenta la pobreza con el turismo o el demoledor informe de la intersindical canaria que vincula el turismo a la pobreza.

https://intersindicalcanariasalud.org/a-mas-turismo-mas-pobreza-mas-precariedad-mas-desigualdad-y-mas-exclusion/

No olvidemos que la mayoría de las comunidades turísticas como Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia o Andalucía por citar esas comunidades peninsulares que no están muy boyantes que digamos a pesar de su masivo turismo.

¿Seguro que el turismo es un gran invento como decía el título de una película?

jueves, 30 de junio de 2022

Un experimento social fallido


El otro día con animo de hace reflexionar colgué una foto algo polémica en mi Facebook, a ver quién decía algo.

La foto que mostré quería diferenciar violencia y resistencia, aunque lo denominado “resistencia” no todo es exento de violencia. A pesar que soy contrario al uso de la violencia esperaba que me llamaran radical y no sé qué más cosas, pero se hizo el silencio. Quería reflexionar porque no molesta tanto, ni indigna tanto la miseria de la gente y si el responder con cierta agresividad a esas injusticias, pero hay pudor de hablar “de política”.