Pensamientos y pesares

En este blog, daré cabida a pensamientos personales sobre diferentes temas sin mas pretensión que dar vía libre a mis pensamientos y sentimientos.
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martes, 21 de octubre de 2025

El acoso de los adultos

La sociedad también es culpable

Ahora que lloramos la muerte de una niña por haber segado su vida por no soportar el acoso escolar al que era sometido y culpamos al centro que su culpa tiene y a sus mal llamados compañeros que también, veo como enseguida culpamos y con razón a esos mocosos que llevan a estas situaciones desagradables, pero no a la sociedad que sirve de ejemplo.

Vuelvo a un ejemplo muy sonado, el “caso Lalachus”, tras su aparición en las campanadas de fin de año, algunos creyéndose ofendidos arremetieron contra ella, pero no arremetieron sobre su actuación sino sobre condición de mujer y su sobrepeso, demostrando que sociedad basura tenemos.

¿Alguien piensa que los menores que hayan visto esta reacción tan cavernícola no lo van a normalizar?

La sociedad también educa y esto maleduca.

Esta gente es tan responsable de lo que puedan sufrir muchos menores como sus acosadores directos.

Vuela alto Sandra 

miércoles, 30 de julio de 2025

Yo no soy racista (dicen)

Todas las razas, todos los pueblos, todas las personas
Alucino con la justificación de ciertos cierta parte de la sociedad de justificar su no racismo para en cierta manera los actos vandálicos de Torre Pacheco y otras barbaries de similar pelaje.

Solo hay una parte de su enorme discurso que me vale. “Los que vengan a trabajar bienvenidos, quienes vuelvan a delinquir sobran”. Bueno, en esta situación yo me quedo con quienes vengan de forma pacífica y respetuosa vengan a trabajar o no, bienvenidos todos, quienes delincan sean de aquí o de allá sobran todos sin excepción.

Ellos quieren hacernos creer como si seriamos tontos, que no tienen nada contra los inmigrantes, solo contra los delincuentes y basándome en el texto anterior que quienes vienen a trabajar son bienvenidos. Vamos a ver, en Torre Pacheco, al igual que en otros lugares, no fueron a por unos delincuentes en concreto, sino por cualquier extranjero de los que “no molan” es decir básicamente magrebíes. A ellos les dio igual que trabajaran o no, contradiciéndose, y eso se demuestra en el asalto al kebab cuyas imágenes no dejan lugar a dudas de que tipo de cafres se paseaban por el pueblo.

Otro cierto argumento sin demasiadas luces es “los chinos son respetados” ¿Seguro?, el que asesinaron en Cantabria también, o las imágenes de aquel chino al que le agredieron en su negocio ¿Forman parte de este “respeto”? Por otra parte ¿Dejo de ser racista si ataco solo a magrebíes y negros y respeto a los chinos?

No me vengan con cuentos, por desgracia conozco bien a esa morralla porque me crie bajo buena parte de su ideología. Se guían por el odio y se aprovechan al igual que Hitler hiciera con la radio, en este caso lo hacen con las redes sociales, controladas por la extrema derecha, donde jóvenes sin demasiada información ni formación creen esas barbaridades.

A mi que no me vendan la moto, porque no cuela.

Yo seguiré diferenciando entre buenas y malas personas sin importarme nada más y los racistas no están en el primer grupo.

sábado, 19 de julio de 2025

Amigos maltratadores

 

La diferencia esta muy clara

Un argumento que dicen las feministas y no sin razón, es que todas conocen a una amiga que ha sido agredida por un hombre, bien sea de forma física o sexual, sin embargo, los hombres no conocen a ningún amigo que sea un maltratador. Esta frase no se aplica en mi caso.

Voy a responder a esto brevemente. Yo personalmente conozco a algún hombre maltratador, pero afortunadamente no esta entre mis amigos. Entre mis amigos, y me siento orgulloso de ello y de ellos, no solo respetamos a las mujeres en público, que incluso esa actitud la mantenemos en privado. No tengo ni un solo grupo en redes sociales donde hagamos comentarios machistas, obscenos o se sexualice a las mujeres mediante desnudos o comentarios obscenos. A lo más que hemos llegado es a comentar la belleza de tal o cual mujer, pero siempre desde el respeto.  No es porque no me guste al menos en mi caso, ver mujeres desnudas o el sexo, pero ante todo se muy claramente donde están los límites de la libertad de las mujeres.

Se que para muchos eso es ser “gay” como si ser “gay” fuera malo. Estoy convencido de que muchos detrás de esa hipersexualización de la mujer, esconden una homosexualidad reprimida que esconden bajo ese disfraz de “machotes”. Yo prefiero ser un poco menos “machote” y más hombre pues eso no afecta ni a mi virilidad ni a mi orientación sexual.

Yo no soy muy “machote” pero si soy hombre y sobre todo persona que sabe respetar lo que le gusta y por ello respeto a las mujeres.

Quien quiere una flor la arranca para sí, quien ama a una flor, la riega todos los días. 

sábado, 21 de diciembre de 2024

El gusto por el pepino y el olor de la espalda a Brummel

Típica machirulada

 El otro día salió una noticia de que en Cantabria había aumentado el número de violaciones. Estando en una cafetería de un centro educativo escuche a unos alumnos entre 20 y 30 años (había de varias edades) dar varias versiones de la noticia del porque de esa noticia.

Uno aseguraba que eso era falso, simplemente denunciaban más, y decía que hoy en día cualquier hombre puede ser denunciado.

Otro aseguraba que habría que ver cuantos de esas violaciones tienen que ver con los p**** moros, panchitos y monos.

Otro se quejaba de que hoy en día te puede denunciar hasta tu pareja de violación y que tenia miedo de estar con una mujer por si por joder te acusa de agresión. Todos conocían casos injustos de abusos de mujeres hacia hombres y bla, bla, bla.

Luego el discurso cambio un poco y giró a la homofobia por haber hombres que defienden a las mujeres y se ponen de su parte. Uno dijo que esos hombres son los que gustan de pepino y otro de los que la espalda les huele a Brummel.

No se como terminó la conversación pues apure mi refresco rápidamente y me largue a mi aula.

Lo que si tengo claro es que quienes tienen miedo de ser denunciado es que no tienen la conciencia tranquila. Yo la conciencia la tengo tranquila y mucho. El aludir a la orientación sexual, no se porque me da que quienes hacen mucho alarde de “hombría” en alusión a la cultura de macho dominante algo en su conciencia les inquieta.

Yo soy hetero y con los años me voy dando cuenta que esa homofobia en la que se me educó cada día tiene más caspa y me preocupa menos que se me tache falsamente de homosexual que de hacer apología de la violación. No me preocupa del “disco duro” que dicen algunas mujeres feministas, pues sé que no estoy en él y estoy orgulloso.

Yo sigo caminando tranquilamente, relacionándome con mujeres sea de forma laboral, sentimental o de amistad sin miedo y ese es mi gran orgullo hetero. Mi heterosexualidad no la mido en hombría sobre la longitud de mi pene, el numero de relaciones sexuales que tengo o el follarme a toda la que se menea y de eso estoy muy orgulloso.

martes, 30 de abril de 2024

No me pegaba, pero...

 


Se que como hombre no soy perfecto y cometo errores en el trato al otro sexo. Sin embargo, siento que muchas mujeres no son conscientes de su situación o lo son demasiado tarde.

Por ello a veces me auto examino en textos que relatan estos comportamientos que ven lo que ni hombres ni mujeres vemos creyendo que ese maltrato solo se expresa a través del golpe o en el mejor de los casos un abuso dialéctico.

Este es uno de esos textos a los que me refiero.

Se que como hombre no soy perfecto y cometo errores en el trato al otro sexo. Sin embargo, siento que muchas mujeres no son conscientes de su situación o lo son demasiado tarde.

Por ello a veces me auto examino en textos que relatan estos comportamientos que ven lo que ni hombres ni mujeres vemos creyendo que ese maltrato solo se expresa a través del golpe o en el mejor de los casos un abuso dialectico.

Este es uno de esos textos a los que me refiero.

NO ME PEGABA, PERO...

No me pegaba, pero podía dejar de hablarme e ignorarme durante días, incluso meses (Ley de hielo)

No me pegaba, pero cuando estaba en casa siempre permanecía en otra habitación, metido en la computadora o viendo la televisión. (Hombro frío)

No me pegaba, pero un día podía ser atento, cariñoso y estar presente y al otro distante, frío y agresivo (Refuerzo intermitente)

No me pegaba, pero era frío y distante, física y emocionalmente. Llego a no tocarme durante meses (hombro frío, devaluación, uso del sexo como castigo)

No me pegaba, pero me ilusionaba con promesas que nunca cumplía (Falsificación de futuro).

No me pegaba, pero invalidaba mis emociones y mi percepción de las cosas. Decía que exageraba o imaginaba cosas (Gaslighting).

No me pegaba, pero le hablaba mal de mí a la gente y a nuestros hijos. Les decía que estaba loca, que vivía en las nubes, que no lo atendía, que era egoísta y fría (Campaña de difamación y victimización).

No me pegaba, pero se enojaba cada vez que me enfermaba. Me hacía sentir que yo daba problemas. Un día me operaron, no quiso acompañarme al hospital. Una amiga tuvo que hacerlo (Devaluación, ausencia de empatía, hombro frío, omisión de cuidados).

No me pegaba, pero me responsabilizaba por cosas que estaban fuera de mi control. Un día se rompió una tubería, se enojó muchísimo y me culpó. Me hizo ir de madrugada, sola, a buscar un fontanero (Control coercitivo, control por ira, utilitarismo).

No me pegaba, pero era mezquino con el dinero. Siempre decía que no tenía y yo terminaba haciéndome cargo de la mayoría de los gastos de la casa (Parasitismo).

No me pegaba, pero me dejaba sola en momentos complicados y difíciles como duelos y enfermedades (Ausencia de empatía, devaluación, hombro frío).

No me pegaba, pero nunca me concedió un día especial. Fue omiso en aniversarios y fechas relevantes. Hubo un cumpleaños en el que me ignoró deliberadamente todo el día (Boicot de fechas especiales y devaluación).

No me pegaba, pero dañaba mis objetos personales o maltrataba a mis mascotas y a mis seres queridos (Violencia coercitiva por interpósita persona, por extensión o violencia vicaria).

No me pegaba, pero nunca admitía responsabilidad alguna en lo que hacía y siempre terminaba haciéndome sentir culpable y hasta pidiéndole perdón (Transferencia de culpa, ausencia de remordimiento).

No me pegaba, pero me dejaba todas las responsabilidades de la casa y la familia porque él siempre “estaba muy ocupado trabajando” (Parasitismo, utilitarismo).

No me pegaba, pero todo el tiempo estaba de mal humor (Control coercitivo).

No me pegaba, pero se enfadaba y me regañaba constantemente cuando yo conducía el auto. Y cuando él lo hacía, para llevarme a algún lugar, iba enojado por el tráfico, peleando y haciéndome sentir que causaba problemas. A veces conducía a toda velocidad haciéndome sentir miedo (Devaluación, control coercitivo, ira). 

No me pegaba, pero nunca me decía un halago. En cambio, se la pasaba hablando de lo bonitas, capaces o inteligentes que eran otras mujeres (Triangulación).

No me pegaba, pero podía lastimarme con sus actitudes, dejándome llorar toda la noche mientras me ignoraba y dormía plácidamente (Falta de empatía, crueldad).

No me pegaba, pero cuando íbamos a algún lugar, aceleraba el paso para dejarme atrás muchos metros o incluso perderse, para luego enojarse conmigo “por ser lenta” (Hombro frío, devaluación).

No me pegaba, pero me amenazaba con irse cada vez que no hacía algo que él quería, y me decía que nadie más iba a quererme y terminaría sola (Control coercitivo).

No me pegaba, pero me hacía sentir tonta, torpe e insuficiente y me comparaba con otras mujeres (Devaluación por comparación).

No me pegaba, pero controlaba mi tiempo, mis actividades, mis amistades, mi dinero (Control).

No me pegaba, pero me hacía esperar horas o días para hablar de algo importante para mí o para hacer algo que necesitaba, llenándome de ansiedad (Retardo táctico).

No me pegaba, pero en sus redes sociales se manejaba como un hombre sin compromiso. Nunca subía una foto conmigo, pero sí con otras mujeres (Devaluación, triangulación).

No me pegaba, pero me me era infiel (Triangulación).

No me pegaba, pero me llevaba al límite con sus actitudes o indiferencia para hacerme explotar y luego acusarme de loca e inestable y quedar mal ante los demás (Abuso reactivo).

No me pegaba, pero tengo trauma, complejo, disociación, ansiedad, depresión, anhedonia, fobia social, ideación suicida, híper reactividad, híper sensibilidad, trastornos del sueño, desórdenes alimenticios, autolesiones, híper vigilancia, fibromialgia, exceso de cortisol, presión alta, migrañas...

No me pegaba, pero me dejó aislada, sin red de apoyo, dependiente económicamente, totalmente desempoderada, con litigios legales, y estigmatizada socialmente.

No me pegaba, pero me quitó a mis hijos y los puso en mi contra.

Hoy, que logré alejarme, tampoco me pega, pero me acosa en redes sociales, me difama públicamente, ejerce control económico y patrimonial, me amenaza y me tiene judicializada. Y como no me pegó, nadie puede ver mis heridas que son tan profundas que atraviesan mi pecho hasta el alma.

Nadie me cree y dicen que exagero o invento. Y como no me pegó, para los jueces no hay delito y no puedo obtener justicia.

NO ME PEGABA, PERO…

Nota: Relato extraído de testimonios de víctimas de abuso psicopático narcisista.

La violencia psicológica es tanto o más dañina que el abuso físico. Deja secuelas graves en las víctimas y puede conducirlas a la muerte o a desarrollar síndromes y enfermedades graves.

La violencia psicológica también es violencia.

Texto de Natalia González

https://www.facebook.com/nataliaglezv?mibextid=ZbWKwL

sábado, 20 de febrero de 2021

A vueltas con Hásel


Con motivo de Pablo Hasél estoy leyendo un montón de opiniones sobre este asunto con admiradores acérrimos y detractores acérrimos de Hásel.

Yo reconozco que en esto no soy imparcial. Musicalmente no me gusta este músico, pero me parece una indecencia que haya sido encarcelado en este caso por decir la verdad de que los borbones son unos ladrones.

Voy a comentar el tema que ahora planea que es el tema de la violencia desde mi perspectiva de parcialidad pues reconozco sentirme identificado con los defensores de Hásel.

Recuerdo hace muchos años cuando el movimiento antiglobalización donde había enfrentamientos y un debate sobre los incidentes producidos y si era violencia recuerdo que había quien denunciaba todo aquello y pedía una lucha totalmente pacífica mientras que otros decían que su lucha era pacifica pues la violencia solo se puede ejercer contra personas.

¿Qué es violencia?  ¿Cuándo la violencia es permisible? ¿Por qué la violencia “con ruido” nos parece más violencia que la violencia “en silenció”? Por poner un ejemplo recuerdo un “Astérix” galo de tiempos cercanos como José Bové en sus protestas utilizo en numerosas ocasiones el tractor para hacer acciones como arrasar con un campo de transgénicos y le consideraban ejemplo de lucha pacífica. Sin embargo, si ese campo se hubiera arrasado con fuego seguro le habrían acusado de lucha violenta por esa acción cuando el resultado es idéntico.

Por otra parte, hay un interés de sobre visualizar las acciones que conllevan ese tinte de “violentas” solo he escuchado en un medio radiofónico (reconozco que solo escucho la radio para informarme) que los incidentes eran cosas de una parte de esos manifestantes y también he escuchado solo en un único medio la sobre actuación policial lo que al menos radiofónicamente hablando constata una realidad de no querer informar sino adoctrinar.

Luego por otra parte está la confusión como estrategia generada en los medios periodísticos. Por ejemplo, una acusación muy grave y que me parece disparatada es decir que Hásel apoya a Al Qaeda como aparece en titulares en varios medios de comunicación. Yo he realizado mi particular búsqueda y no he visto más referencia a Al Qaeda que cuando dice esto “El mafioso del Borbón de fiesta con la monarquía saudí, entre quienes financian el ISIS queda todo” lo que demuestra que su apoyo a Al Qaeda es falso.

Sobre el apoyo al terrorismo, es cierto que hay frases que me parecen indecentes y otras sacadas de contexto y si bien yo reconozco que he pensado como Hásel hace años y hoy en día esas frases que en su momento hubiera apoyado con total contundencia hoy en día me parecen inaceptables.

Por otra parte, apoyar a presos y a sus derechos humanos me parece algo normal por muy asquerosos sean sus crímenes. Yo he sentido pena y mucha por gente que desprecio profundamente como cuando vi golpear salvajemente en una celda a un combatiente del ISIS a pesar de que me dan nauseas su lucha y no creo que eso me convierta en uno de ellos. También pido por los derechos humanos de cualquier preso, incluso de los presos de extrema derecha que están en mis antípodas ideológicas.

Sobre la libertad de expresión a la que se apela creo que hay que interpretar lo que es libertad de expresión o tal como yo la entiendo. Por un lado, libertad de expresión es permitir decir cualquier cosa a cualquiera en cualquier momento, pero hace falta saber que con la palabra también se delinque. Yo por ejemplo ahora mismo puedo escribir aquí lo que yo quiera, pero también sé que lo que escribo puede ser objeto de delito de diversa índole este de acuerdo con la ley o no. Por ejemplo, aquí no puedo amenazar basándome en la libertad de expresión cosa que me parece lógica pero no me parecería lógico que antes de publicar alguien me lea lo que escribo y acepte o no que sea publicado según lo que yo ponga.

Con lo del tema del rey que le ha llevado al banquillo me parece sangrante pues Pablo Hásel no hace otra cosa que decir lo que ya ha publicado la prensa. ¿No se puede decir lo que ha publicado la prensa?

Ahora vamos a suponer por un momento que es mentira lo que dice Hásel, ¿Alguien entiende que por algo tan mínimo como mentir sobre la honorabilidad de una persona puede llevar a una persona a la cárcel? ¿Alguien aceptaría que por ejemplo si yo miento sobre mi vecino y le acuso de ladrón en vez de pagar una lógica sanción vaya a la cárcel?

Luego está el tema de ese estúpido infantilismo de solo ver la violencia ajena y no ver la propia como si un asesino quiera librarse de la cárcel porque otros han matado más.  Siempre escucho en vez de dar argumentos para entender la postura de porque se ejerce la violencia decir “es que los otros hacen tal y cual” pues esa es una manera mediante el autoengaño de lavar la conciencia.

También están los que dicen esa patraña y esa santísima estupidez de decir que fascistas y antifascistas son iguales cuando nunca lo serán por mucho que más de un majadero lo diga. Antifascista es lo único que se puede ser si estas por los derechos humanos y aquí cabe cualquier aspecto ideológico salvo el de los fascistas. Creo que ser antifascista es algo de sentido común y decir que son iguales paradójicamente se lo leo y escucho a gente que habla con un discurso que me recuerda más al de los fascistas que de quienes lo combaten.

 Voy a ir terminando e intentar no extenderme de unos pocos párrafos diré que veo esa estúpida indignación ante los hechos que nos muestra la tele solo en un sentido. Por ejemplo, veo gente que se indigna y se rasga las vestiduras ante el asalto a una oficina bancaria y luego nunca les veo indignarse cuando una familia tiene que sufrir algo tan terrible como un desahucio.

No, no soy imparcial, reconozco estar con Hásel, pero eso no significa que pueda aceptar todo lo que hacen “los míos”.

Hoy he escuchado a unas chicas en la radio hablar de la policía y su lado humano y decir algo que haciendo un resumen de lo dicho me parece terrible y básicamente dicho con mis palabras es que la policía que no dejan de ser obreros cuando se lanzan contra otros trabajadores anteponen una orden al sentimiento humano.  Yo por esto veo con pena cuando para hablar de la policía por hacer una crítica he de empezar algo así como “la mayoría hace bien su trabajo, pero…”. No, no estoy en contra de la policía, pero creo que necesitamos cambiar el concepto de policía para que esta no sea de obreros contra obreros.